Ámelos
Las vacunas son uno de los grandes logros de la medicina y han salvado a millones de personas de los terribles efectos de enfermedades que pueden prevenirse. Gracias a las vacunas o “inmunizaciones”, se ha erradicado la viruela, la polio se ha eliminado casi por completo, y otras enfermedades, como el sarampión, rubéola, tétanos y difteria, están controladas en gran medida tanto en Estados Unidos como en muchas otras zonas del mundo. De hecho, muchos padres nunca han visto a un niño paralizado por la polio o con daño cerebral causado por el sarampión. Aunque las vacunas han permitido reducir a niveles bajos casi todas las enfermedades que pueden prevenirse en Estados Unidos, muchas de estas enfermedades siguen siendo comunes, e incluso epidémicas, en otras partes del mundo. Sin las vacunas, las enfermedades regresan y muchos niños se enferman; incluso, algunos llegan a morir. Por esa razón, los bebés necesitan inmunizaciones, o vacunas, para protegerlos contra catorce enfermedades peligrosas que pueden prevenirse. Proteger a los niños también protege a las personas que los rodean, como sus padres, familiares, amigos y otros seres queridos.
Protéjalos
Usted puede proteger a sus hijos: llévelos con un doctor o a una clínica para que les pongan las vacunas que necesitan. Los bebés tienen que haber recibido diez tipos diferentes de vacunas para cuando cumplen dos años de edad. Algunas de las vacunas deben aplicarse varias veces, por lo que se necesitan unas cinco visitas al médico o clínica. Los niños necesitan vacunarse en los primeros meses de vida porque su sistema inmunológico no está completamente desarrollado y es más fácil que se contagien de alguna enfermedad. Los niños pequeños desarrollan inmunidad a las enfermedades con facilidad sorprendente, y 95 por ciento de los niños vacunados quedan totalmente protegidos al llegar a la edad de dos años.
Las vacunas logran prevenir enfermedades y son muy seguras gracias a la investigación y supervisión médica constante. Es mucho más probable que los niños sufran daños a causa de enfermedades graves que por las vacunas. Los efectos secundarios comunes de las vacunas (por ejemplo, brazo adolorido, un poco de fiebre o erupción en la piel) son menores y no duran mucho tiempo.
Vacúnelos
Los bebés, en el primer año de vida, tienen cierta inmunidad a las enfermedades. Reciben protección limitada en la forma de anticuerpos cuando están en el vientre materno y por medio de la leche de su madre. Sin embargo, los bebés pierden los anticuerpos que les proporcionó su madre después del primer año. Las vacunas, o indemnizaciones, ayudan a que los niños sean inmunes a las enfermedades porque crean nuevos anticuerpos. Es indispensable vacunar a los niños por dos razones fundamentales. Primera, estas enfermedades que pueden evitarse siguen existiendo en el mundo y son mortales. Los bebés y los niños pequeños son especialmente vulnerables a las enfermedades infecciosas. Segunda, algunas de estas enfermedades siguen siendo muy comunes en otros países. Los viajes internacionales a y de los Estados Unidos pueden contribuir a propagar enfermedades si no estamos protegidos por las vacunas.
No espere a que su bebé se enferme. Su bebé puede recibir la primera vacuna al momento de nacer y necesitará más vacunas cuando tenga dos meses de edad. En cada visita al doctor o la clínica, pregunte si las vacunas de su bebé están al día. Consulte nuestra página de Recursos para ver si las vacunas de su hijo(a) están al corriente.
Recursos
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Dieciséis enfermedades que previenen las vacunas
Miedos, Mitos e Ideas Falsas
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